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Pero los dinosaurios van a desaparecer

Charly García

En un mundo en permanente cambio, no evolucionar es condenarse a la extinción. Desde un punto de vista biológico, claro, pero también cuando hablamos de negocios. Es simple: si no evolucionás te vas a extinguir. Punto.

Un caso paradigmático

Quizás el mejor ejemplo sea el del directivo de Blockbuster que rechazó la propuesta de una Netflix en pañales que proponía el envío de DVDs a domicilio. Por supuesto, la propuesta era muy mejorable. Pero ni siquiera le dio una oportunidad. Y ya con el diario del lunes, ¿dónde está Blockbuster ahora? ¿Y dónde está Netflix?

Evolucionar implica muchas veces tener la suficiente flexibilidad y capacidad de autocrítica para reconocer cuando algo no va. Evolucionar es luchar muchas veces contra nuestras creencias más arraigadas. E incluso puede requerir un cambio drástico en nuestra mentalidad. Pero la alternativa es la extinción.

evolucionar

Un caso cercano

Y no, no estoy exagerando. Hace algún tiempo (cuando todavía miraba noticieros) vi un grupo de comerciantes protestando por la construcción de una ciclovía en su cuadra, y cómo eso los perjudicaba. La lógica era que, al impedir el estacionamiento de autos, estos clientes se irían a comprar en otra parte. Esta lógica, sin embargo, tiene muchos puntos flojos.

En primer lugar, podemos discutir todo el día las políticas del gobierno pero hay algo que es una realidad ineludible: en Buenos Aires y muchas otras ciudades el crecimiento del parque automotor es un problema serio, y por ese motivo cada vez más se tiende a desalentar el uso de automóviles en beneficio de medios de transporte más amigables con la ciudad y el medio ambiente, como las bicicletas. Esto es una realidad y una tendencia. Si le sumamos el crecimiento del comercio electrónico, la conclusión es que los locales a la calle eventualmente van a tener que adaptarse o desaparecer. Evolucionar.

Y esto queda particularmente claro al escuchar el testimonio del portavoz de la protesta. El mismo contaba que para él 2018 había sido un año en el que lo único que había podido hacer era pagar cuentas, y que temía que esto se agravase en 2019 si construían la ciclovía en su cuadra. Lo significativo fue cuando le preguntaron de qué era su local. Tenía una casa de fotografía tradicional.

¿Fin?

Entonces, e independientemente de lo que pueda haber pasado con la ciclovía, me pregunto qué pudo haber sido de ese comerciante en 2020. Y solamente encuentro dos posibilidades.

Tal vez (ojalá) haya evolucionado.

Pero sin un cambio de mentalidad, lo más probable es que se haya extinguido.

No te extingas.

Evolucioná.

Un nuevo comienzo

Digitalizar tu negocio pudo haber parecido una utopía hace algunos años. Pero hoy es una necesidad.

Las herramientas están literalmente al alcance de todos. Hoy cualquiera puede vender sus productos físicos en su propia plataforma de e-commerce. Más aún: compartir los conocimientos (y venderlos) es más fácil que nunca gracias al e-learning. Actualmente existen plataformas virtuales para casi cualquier cosa que se te ocurra. Inmobiliarias, clasificados, reservas de turnos, comunicaciones a distancia.

Por fuerza mayor todos debimos acostumbrarnos a usar tecnologías que nos permiten comunicarnos por videollamada con nuestros seres queridos. La alternativa era dejar de verlos. Evolucionar en este caso fue una necesidad.

En tu negocio también lo es.

No evolucionar puede representar el fin. Pero hacerlo te puede proyectar hacia lugares que jamás habías imaginado. Nuevos clientes, nuevos mercados, nuevos negocios.

Y solo es necesario abrir la cabeza.

Cambiar la mentalidad. Evolucionar.

Juntos podemos.

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